10 estrategias que te ayudarán a aprobar el curso

Hoy hemos empezado oficialmente el segundo trimestre, finalizadas las vacaciones de navidad vuelve la rutina de las clases, las tareas, los deberes, la planificación de exámenes.

Muchos de vosotros podréis estar tranquilos porque vuestros hijos hayan obtenido buenos resultados académicos, otros sin embargo, habréis vivido las navidades con preocupación si a los peques de la casa les ha caído uno o más suspensos, pero el partido gracias a Dios aún no está perdido, ni tampoco ganado, pero si hay algo claro es que con trabajo y constancia y algunos consejos podemos remontar el resultado y porque no mejorarlo si ha sido bueno.

  1. Invitad a vuestros hijos a que aprovechen el tiempo en clase, estén atentos a las explicaciones del profesor y que pregunten en caso de duda.
  2. Animadles a que intenten terminar el máximo de tareas escolares posible en clase, así además de ir más descargados de cara al estudio en casa podrán apoyarse en el profesor para sus dudas.
  3. Recalcarles la importancia de la corrección de los ejercicios y estar atentos en ese momentos, insistiendoles a vuestros hijos a que en caso de duda a la hora de la corrección aprovechen ese momento para que el profesor refuerce el concepto que no haya comprendido bien.
  4. Llevar la agenda al día, si no tenemos una planificación se nos pueden pasar cosas, así que es muy importante insistirles en que lo apunten todo y más aún que realicemos nosotros como padres un control sobre este tema, es fundamental que vean que nos preocupamos de sus obligaciones y que estamos ahí para ayudarles.
  5. Si aún no lo habéis hecho, planificar un horario de tarde, al igual que durante la jornada lectiva tienen un horario y una rutina, establezcamos una rutina en casa. Demos prioridad a aquellas asignaturas que requieren más esfuerzo por parte del niño y ajustemos ese trabajo en horas en los que el niño pueda estar más concentrado. Esta planificación la revisaremos todas las semanas en función de las necesidades que se vayan presentando: exámenes, trabajos en grupo, individuales, actividades, etc.
  6. Amplia conceptos, si un determinado concepto se encasquilla, pedid ayuda al tutor para que os facilite hojas de refuerzo sobre el tema, recordad que para él al igual que para vosotros es muy importante la buena marcha tanto académica como escolar de vuestro hijo.
  7. Enseña a tu hijo a estudiar haciéndose preguntas, de forma que adquiera el conocimiento de forma razonado y no de carrerilla, así poco a poco irá creando una base que le ayudará a tener una comprensión mayor.
  8. Trabaja la comprensión lectora y el cálculo mental con 15 minutos diarios para cada cosa, te sorprenderás de los excelentes resultados que te pueden dar.
  9. Planifica los exámenes desde el mismo día del anuncio del mismo por parte del profesor, dosifica el tema por jornadas y el día antes dedicalo a repasar.
  10. Un par de días a la semana destina una hora para que tu hijo o hija pueda tener ocio, si es que no va a alguna actividad extraescolar, además será un buen momento para compartir confidencias y secretos y afianzar vuestra comunicación.

Trabajamos la autonomía personal

folletos autonomía personalComenzamos nuestra programación del curso, y lo hacemos con este interesante material que nos ayudará a conocer las pautas necesarias para fomentar la autonomía personal de nuestros hijos desde edades tempranas, para descargarlo, tan sólo es necesario que pulséis sobre la imagen. Esperamos que os sea de utilidad.

 

¿Somos coherentes con lo que exigimos a nuestros hijos?

estudiar en verano

Nos preocupa su futuro, sus amigos, su entorno, elegirles el colegio adecuado, que tengan los juguetes adecuados, que no les falte de nada, nos preocupan sus estudios, pero ¿somos coherentes con nuestros hijos?

Muchas veces hablamos en la puerta del colegio con otras madres y padres, y vertimos opiniones sobre tal y cual profesor, sobre una o varias asignaturas, echando la culpa de los problemas de nuestros hijos al personal docente, a los amigos, a la edad, a los celos, a las rivalidades en clase, pero… ¿Y cuándo la culpa es nuestra?

En estos días seguro que muchos padres y madres intentarán buscar respuestas al porqué de unas bajas calificaciones de sus hijos, o a esa bajada de notas repentina que nos ha sorprendido, o que simplemente se sentirán fustrados porque su hijo o hija tiene que repetir. Pero paremos un momento, ¿Alguno de nosotros se ha parado a pensar que nuestro ejemplo es muy importante para ellos?

Llegó el fin de curso, y toca hacer balance, ser realistas y coger papel y bolígrafo y apuntar en él, y como el cambio debe de empezar por  uno mismo, lo primero que debemos hacer es analizar nuestra actitud durante el curso para con nuestros hijos, nuestro nivel de implicación en sus estudios, en sus problemas diarios, en sus tareas.

Seamos sinceros al contestar, y preguntémonos ¿hemos aprobado como padres? No sirven las excusas, ¿os habéis parado a pensar que a lo mejor nuestra actitud, ha  propiciado en cierto modo esa bajada de notas o esos suspensos de nuestros hijos? Veamos un cuestionario que nos ayudará a saber si lo hemos hecho bien o no.

Cuestionario:

  1. ¿He revisado todos los días la agenda de mi hij@ durante el curso?
  2. ¿He mantenido contacto con el centro escolar?
  3. ¿He planificado semanalmente con el sus tareas escolares orientandole a la hora de crear un sistema adecuado de trabajo?
  4. ¿He revisado diariamente sus tareas?
  5. ¿He sacrificado mi ocio cuando mi hijo o hija lo ha necesitado?
  6. ¿He quitado un castigo merecido por no fastidiarme yo?
  7. ¿He animado a mi hijo cuando lo necesitaba o simplemente me he dedicado a exigir sin intentar encontrar el motivo de su desánimo?
  8. ¿He compartido el tiempo suficiente con mis hij@s?
  9. ¿He motivado a mis hij@s mostrándo y llevándoles a actividades culturales que estimulen sus ganas de aprender?
  10. ¿He sido capaz de ejercer correctamente la autoridad de padre o madre manteniendo una postura firme cuando la cuestión lo ha requerido o por el contrario ha podido más la comodidad del cansancio diario y al final he pasado un tema importante por alto?
  11. ¿He propiciado que mi hij@ tenga los medios, el ambiente y el lugar adecuado en casa?
  12. ¿He dado prioridad a actividades extraescolares que a los deberes?
  13. ¿He mantenido un buen nivel de comunicación con mi hij@?
  14. ¿Conozco bien el entorno de mi hij@? ¿Amigos, compañeros?
  15. ¿Podía haberme implicado más de lo que lo he hecho?

Primer paso, os aconsejamos que antes de recoger las notas, contestéis sinceramente estas preguntas, si hay más de cinco respuestas negativas debéis de asumir que hay que mejorar mucho y que quizás debido a esto vuestros hijos no hayan sido capaces de superar su curso o determinadas asignaturas.

El segundo paso será escuchar con atención que nos tiene que decir el tutor o tutora al respecto sobre las posibilidades del niño: repetir curso, recuperar en septiembre, etc.

El tercer paso será hablar con nuestros hijos, seguro que tras reconocer nuestros errores nos será más fácil hacerlo, y puede ser muy bueno que ese primer paso sea reconocerles con humildad que nos sentimos responsables en cierta medida de que hayan sacado esas calificaciones y que queremos poner de nuestra parte para ayudarles a solucionar el error. Esto no significa que no vayamos a ejercer nuestra autoridad, todo lo contrario, ejercer la autoridad de padres significa también ser humildes ante nuestros hijos y reconocer nuestros errores y dar ejemplo de que nos ponemos en el camino de solucionarlos.

El cuarto paso será intentar hablar con ellos, dialogar, conversar, para saber porqué han llegado a este extremo, escuchar lo que nos tienen que decir, y si vemos que el niño se va por las ramas hacerlo entrar en razones diciendole algo así como: “Yo te estoy reconociendo mis errores, ahora necesito que tú me digas en qué crees que te has equivocado para poder ayudarte”.

Un quinto paso y una vez realizado este ejercicio de búsqueda de errores, llega el momento de implicar al resto de la familia, padre o madre, hermanos, etc. Hay que dejar claro que una familia es un todo, y por un lado hacer ver al resto de la familia que los horarios en verano se van a tener que adaptar para ese hijo que no ha superado el curso, como si ocurre con otro de nuestros hijos más adelante también lo haremos, ya que una familia es un solo cuerpo, una sola entidad  y si uno de sus miembros está mal los demás debemos ayudarle. También habrá que hacer ver aquí a nuestro hijo que al igual que todos nos vamos a sacrificar por él, por ayudarle, el tiene que sacrificarse y aprovechar el tiempo trabajando ya que será la mejor forma de agradecerle al resto de la casa su esfuerzo.

El sexto paso, será planificar un horario adecuado de estudio. Aquí tenemos dos caminos distintos:

  1. Si el niño o niña ha sacado menos de tres suspensos, en este caso trazaremos un calendario de estudio, con exámenes los viernes, si se cumplen los objetivos se le premiará con el descanso del viernes y el sábado, el domingo se volverá a repasar y a preparar el estudio del lunes. Si no lo cumple, habrá que castigar su desinterés.
  2. Si el niño o niña ha sacado más de tres suspensos, se hace necesario repetir curso, ya que esto le permitirá coger base y reforzar los conceptos no adquiridos. Más de tres suspensos en un curso pueden encerrar también importantes problemas de base, por lo que no viene mal conocer el nivel de nuestro hijo o hija en esas materias para saber en qué punto debemos reforzar. En este caso tenemos dos opciones:
  • Llevar a nuestro hijo a un profesional que evalúe sus conocimientos para saber de que nivel partimos.
  • Si nuestro nivel académico nos lo permite, hacer un pequeño examen en casa que nos permita ver de que punto debemos de partir para dar el refuerzo adecuado.

El séptimo paso será poner en marcha la programación, nuestro hijo o hija debe de cumplirla a diario, y las evaluaciones semanales nos permitirán saber su evolución. En caso de que esta tarea la deleguemos a un profesional será necesario que éste nos de semanalmente una evaluación de los resultados para ver si nuestro hijo o hija está trabajando adecuadamente o perdiendo el tiempo.

Como podéis ver, que un hijo suspenda o repita curso, nos obliga a estar más pendiente de él, es por lo que necesitamos implicarnos más aún, y ahí debemos de tener claro que queremos: ¿tener vacaciones o demostrar a nuestro hijo amor y cariño ante un mal momento? Nosotros somos los que elegimos, nosotros somos los que tenemos la solución en nuestras manos.

Como trabajar la fuerza de voluntad y la motivación

Hace unas semanas hablábamos de las causas de la distracción, separando las que tienen que ver con el propio carácter del niño (subjetivas) de las que tienen un origen externo (objetivas). Hoy vamos a tratar de vencer a la distracción y nuestra mejor arma será trabajar la voluntad de nuestros hijos.

La voluntad: “Es la facultad capaz de impulsar la conducta y dirigirla hacia un objeto determinado, contando con dos ingredientes básicos: la motivación y la ilusión”.

Motivar e ilusionar, dos preciosas palabras y dos tareas difíciles para obtener sus resultados motivación e ilusión. A veces no es fácil, los niños tienen demasiadas cosas que en muchas ocasiones no valoran por la facilidad con las que las adquieren, otras veces no acompaña el ambiente familiar, se trabajan muchas horas fuera de casa y el cansancio muchas veces juega malas pasadas a los padres que pierden la paciencia con facilidad, otras veces la culpa suele estar en el profesor, quizás por los años de profesión, por desgaste profesional o por falta de capacidad a la hora de conectar con los alumnos. Pero estos motivos no deben de servirnos de escudo o excusa a la hora de justificar la distracción de nuestros hijos.

La vida es dura y cuánto mejor se preparen para el futuro mucho mejor, muchas veces un profesor apático puede ser un importante valor porque si en vez de presentarle a nuestr@ hij@ un problema y cuestionar la capacidad del profesional le animamos a mejorar su actitud conseguiremos que aprenda a trabajar en circunstancias difíciles. Acaso, ¿quién no ha estado alguna vez a las órdenes de un jefe inepto? En el mundo real sean los superiores motivadores o incapaces es necesario cumplir con nuestra obligación si queremos mantener nuestro puesto de trabajo, así que si desde pequeños aprendemos esta lección, todo será mucho más fácil.

Por otra parte, si les hacemos ver el esfuerzo que hay que hacer para obtener algo, conseguiremos que valoren todo lo que les damos.

También y no menos importante es nuestra actitud, si al llegar a casa tras el trabajo, lo hacemos con ilusión y compartimos nuestro tiempo con ellos, seguro que nos será más fácil conseguir que su fuerza voluntad vaya creciendo día a día y por consiguiente su motivación.

La voluntad se pone a prueba cada vez que debemos esforzarnos a realizar ciertas tareas que  no son tan apetentes, como terminar un trabajo a pesar del cansancio, estudiar una materia que se nos hace difícil, arreglar la habitación, levantarse temprano, etc.

El primer enemigo de la voluntad es uno mismo, esa dualidad representada tan magistralmente en el cuento de Pinocho a través de ese Pepito Grillo (la voz de la conciencia) que le animaba a seguir adelante, mientras que la pereza le animaba a no hacer nada.

La pereza se vence con diligencia, y la diligencia se adquiere a través de la motivación y aumentando la fuerza de voluntad. A la hora de motivar a nuestros hijos y trabajar con ellos su fuerza de voluntad, es importante tener en cuenta:

  1. El carácter del niño o niña.
  2. Preguntemosnos porqué nuestro hijo o hija puede estar desmotivado ante el estudio.
  3. Analicemos si nuestro ejemplo y actitud a la hora de que nuestro hijo o hija realice sus tareas escolares es el adecuado.
  4. Con el ambiente de estudio, ocurre lo mismo que con los dos puntos anteriores, ¿proporcionamos en casa un ambiente adecuado de estudio?
  5. Trazar un plan de trabajo en función de lo que hayamos observado en los cuatro puntos anteriores.
  6. Revisiones semanales del sistema con el fin de corregir errores de su puesta en marcha.
  7. Lo más importante, implicación y dedicación, si tu hijo o hija sabe que el es importante, y que su trabajo escolar para tí es importante hasta el punto que eres capaz de dejar de hacer cosas importantes por el, seguro que con el paso del tiempo y con muchísima paciencia, los pequeños adquirirán su adecuado hábito.

 

Mi hij@ pasa a secundaria

A estas alturas del curso, muchos padres andarán preocupados pensando en sus hijos que el próximo curso iniciarán sus estudios en secundaria, tras seis años en primaria, llega el momento de dar un paso más y comienza una nueva etapa que además coincide con el comienzo de la adolescencia.

El psicólogo Jesús Jarque ha elaborado un interesante folleto con orientaciones para padres con hijos que van a pasar al grado de secundaria, esperamos que os sea de utilidad, para descargarlo, ya sabéis, pinchando AQUÍ o sobre la propia imagen.

El paso a la secundaria jesus jarque

A mi hij@ no le gusta leer, ¿cómo motivarl@?

fomentar la lectura en niños

A la mayoría de los padres les preocupa que sus hijos no lean, en primer lugar porque es la base del estudio, ya que sin una buena comprensión lectora difícilmente podrán asimilar conceptos y conocimientos, y también porque la lectura es un hobby que puede reportar buenos y divertidos momentos a los más pequeños, estimulando su imaginación y su capacidad creativa.

Entonces, ¿por qué unos niños devoran libros y otros parecen tenerles alergia? ¿A qué se puede deber? Mucha gente le echa la culpa a la televisión y a las nuevas tecnologías, y puede ser que en parte esta afirmación sea correcta, pero puede haber más motivos que debemos tener en cuenta.

Conscientes de la importancia de leer, os proponemos una serie de consejos para mejorar el interés por la lectura en vuestros hijos:

  1. El ejemplo es fundamental, si nuestros hijos nos ven leer frecuentemente será más fácil que sientan curiosidad por hacerlo.
  2. Otra buena estrategia puede ser leerle nosotros, y compartir las páginas de un libro, de esta forma podemos establecer un momento de lectura donde papá o mamá leerá con el pequeño y compartirán la lectura de un cuento o libro, después podemos comentar con él que nos ha parecido, preguntarle sobre aspectos del mismo, etc.
  3. Contarles cuentos e historias, seamos creativos y sorprendamos a nuestro hijos, nuestro mejor argumento cuando nos feliciten es decir que esto se debe a haber leído mucho y que cuando él lo haga será capaz de inventar historias alucinantes.
  4. Suscribirlos a revistas infantiles.
  5. Explicar algo sobre el libro que estamos leyendo, como me ha encantado este capítulo cuenta la historia de un chico como tú que vivió una aventura al ir de vacaciones a….
  6. Respetar sus gustos, no queramos imponer los nuestros, si a nuestro hijo le gusta leer sobre la vida de los animales no queramos que se lea el libro de la historia del fútbol, lo importante es que lea y no le vamos a motivar si le obligamos a leer sobre algo que no le gusta.
  7. Acompañarles a las librerías a ver libros e invitarles a elegir alguno.
  8. Saca el carné de la biblioteca, haz una visita y explícale para que sirve, de este modo podrás también animarle a la lectura.
  9. Fomenta su escritura, animalo a que escriba historias, de esta forma tendrá que leerlas él y tú podrás saber que tipo de lectura puede ser la más adecuada, ya que solemos escribir normalmente sobre lo que nos gusta o nos importa.
  10. Se perseverante y ten paciencia, igual los objetivos se verán a medio o largo plazo, pero si no lo intentamos no podremos saber si lo hemos conseguido.